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El óleo llegó a la colección del Museo Municipal de Bellas Artes en 1925 gracias al legado Carlés.

En este caso, la obra lleva adherida en el reverso una carta fechada por la artista en Paris el 2 de junio de 1898, en la que dice: “le envío un boceto pintado al óleo sobre tela, representando frutas. La he enviado en un cartón, la mejor manera que encontré para enviarlo. Ud. tendría que tensar la tela en un chasis. Espero que este cuadro sea de tu agrado. (…) reciba la expresión de mis sentimientos mas distinguidos”.