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Paisaje de Los Cocos integró la donación efectuada por Rosa Tiscornia de Castagnino a la muerte de su hijo Juan Bautista. El conjunto, que ingresó a la colección pública en octubre de 1925, estaba integrado por 23 pinturas, entre las que se destacaban las firmas de Alfredo Guido y Fernando Fader. Castagnino fue el principar coleccionista y connaiseur de la ciudad y uno de los más activos promotores del campo artístico. Además de su inclinación por la pintura antigua, alentó la producción artística local y nacional con sus adquisiciones.

Paisaje de Los Cocos integró el envío del artista al VII Salón de Otoño (1924) junto a El Riachuelo y Arroyo de Los Cocos y aparecen con los números 17, 15 y 16 respectivamente. La obra se reproduce en la edición otoño-invierno de la Revista El Círculo de 1924 como Invierno en los Cocos (p. 13) y en la reseña, se explica “El arte de Italo Botti, por ejemplo, representado en este Salón con dos cuadros característicos Invierno en Los Cocos y Arroyo en Los Cocos es una fusión de las transparencias impresionistas con sus azules aureoleados y de la búsqueda del volumen de las pinturas constructivas.

Invierno en Los Cocos es la feliz realización de un cielo azul veteado de nubes estratificadas, verdaderas nubes de invierno. Los verdes y los grises de los primeros planos están tratados de mano maestra. A Italo Botti se le ha hecho el elogio literario de sus primeras impresiones en La Boca y Riachuelo, exaltando, mas que los valores intrínsecos de su pintura el tema romántico tristoe rerum de sus motivos humildes. En aquellas notas, Botti, derivaba en línea recta de los antecesores impresionistas. Su evolución hacia la sólida producción de hoy -el pintor se ha encontrado a sí mismo- criticada y resistida por sus mentores, lo coloca en un plano definitivo como paisajsta en el arte argentino y mas allá del arte argentino” .