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El Riachuelo integró la donación efectuada por Rosa Tiscornia de Castagnino a la muerte de su hijo Juan Bautista. El conjunto, que ingresó a la colección pública en octubre de 1925, estaba integrado por 23 pinturas, entre las que se destacaban las firmas de Alfredo Guido y Fernando Fader. Castagnino fue el principar coleccionista y connaiseur de la ciudad y uno de los más activos promotores del campo artístico. Además de su inclinación por la pintura antigua, alentó la producción artística local y nacional con sus adquisiciones.

Fechada en 1924, la obra integra el conjunto de vistas de La Boca y la actividad portuaria de El Riachuelo, en el que al artista explora la representación de la atmósfera con grises de color, creando una imagen de tono romántico y literario.