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Mirada oblicua pertenece a una búsqueda conceptual. Se trata de una obra que guarda gran relación con los trabajos realizados dentro del marco de presentaciones grupales. “Escrito en el margen”, instalación presentada en 1994 en el Centro Cultural Bernardino Rivadavia de Rosario, en donde interviene las ventanas del edificio para expresar metafóricamente el conflicto entre arte y vida, y la instalación realizada en Cuba, en 2001, en donde el espacio del arte es puesto en cuestionamiento, constituyen obras significativas dentro de ese marco. El interés de estas representaciones radica en la fugacidad y variabilidad de la imagen reflejada, que le permiten trabajar en torno a la legitimidad de las manifestaciones artísticas. En Mirada oblicua, también se pueden visualizar estos planteos. La ventana, ubicada dentro de la “institución arte”, refuerza esa idea formulando preguntas al espectador quien, a través de su posibilidad perceptiva, construye la imagen y pasa a formar parte de ella.