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Luego de una serie de fotografías en las que trabajó sobre la educación religiosa, hacia 1997 Mónica Castagnotto inició una etapa de producción en la que indagó los vínculos entre la sexualidad y sus usos políticos, poniendo en foco nuevamente a la Iglesia como institución y entendiendo el cuerpo como el lugar atravesado por estos discursos.

Sin título, de la colección Castagnino+macro, pertenece a este conjunto. Una propuesta, en la que la autora se valió de la iconografía cristiana para resignificarla en una obra como un modo de romper y de elaborar ciertos mandatos y experiencias infantiles sobre la religión. En este sentido las búsquedas materiales para el desarrollo de su obra se centraron tanto en el recorrido por múltiples santerías de la ciudad como en la revisión de revistas pornográficas. Reunidas por pares, según semejanzas formales, imágenes tanto de vírgenes –extraídas de estampitas– como de vulvas –provenientes de fotografías de prostitutas– configuran este fotomontaje a modo de mosaico.

Dentro del recorrido de Castagnotto como artista visual, esta obra se desprende del resto de su producción no solamente debido a las imágenes que la configuran sino por las lecturas e inferencias que el público realizó sobre la misma, en la muestra “34 Artistas Rosarinos Contemporáneos” (34ARC), curada por Andrés Duprat y Sonia Becce, en la sede Castagnino del Museo Castagnino+macro, en 1999. Situación que marcó un hito dentro de la historia de la institución y que, por ende, motivaron su incorporación a la colección.