Colección Castagnino+macro

Para Castilla, pintar fracciones de un espacio más vasto, en cierto modo es nombrar lo indeterminado, o en todo caso sugerir la vastedad desde sus bordes, aunque sin pretender por ello acotar lo ilimitado. Una montaña no termina en un lago, sino que se continúa en las renovaciones de su propia materia, recreando otros estados y complaciéndose en nuevos pactos con lo natural. El agua no encuentra su límite en el pasto, por el contrario es su vehículo eficaz, su posibilidad de transformación. (1)

Notas:

(1) Américo Castilla, en Américo Castilla, cat. exp., Buenos Aires, Galería Ruth Benzacar, 7 de noviembre al 8 de diciembre, 1990.