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Con gran virtuosismo técnico, propio de siglos pasados, Vergara indaga en los temas tradicionales como el retrato y la naturaleza, siendo el paisaje el gran objeto de estudio de sus representaciones.

En estos parámetro se hallan las pinturas adquiridas por el museo en el LXIX Salón Nacional de Rosario, 2016. Un díptico que se desprende de sus obras anteriores a pesar del uso de ciertos recursos estéticos constantes, tales como: indicadores atmosféricos, modelados y la construcción del espacio pictórico renacentista. En ambas piezas, el gesto de la pincelada y el uso del color interrumpen la configuración de una escena bucólica de texturas naturalistas y detalles minuciosos.

Como lo denotan sus títulos, estas piezas del autor aluden, evocan. Dejan rastros tanto del dominio técnico para la representación mimética como de las propuestas artísticas de carácter tautológico, siendo Pintura Evocativa nº 1 y Pintura evocativa nº 2 el conjunto que abre el debate sobre la praxis de la pintura en la contemporaneidad.