Colección Castagnino+macro

En Un año de aire (2002) recopila el aire que supuestamente necesita una persona para vivir, en miles de botellas de plástico. De esa masa liviana y traslúcida suspendida en el aire que queda como resultado suelta máscaras de oxígeno.

Así, el artista propone la construcción de un sistema que, aunque inútil en el contexto, genera un espacio de reflexiones que se despliegan desde lo racional a lo intuitivo y emocional. Se trata de un cuestionamiento sin respuestas en torno a las posibilidades de vida del ser humano, pero también a las connotaciones que tienen el aire como elemento y los materiales de deshecho. La ironía de la ineficacia del dispositivo, la proyección utópica de salvación y el rescate de esos restos plásticos, son medios que, a través de una mecánica de simbolización, contribuyen a reafirmar la fuerza conceptual de esta instalación.

En 2003 este proyecto ingresó a la colección del museo como parte del programa de incorporaciones de obras de arte argentino contemporáneo. En 2011, la pieza es replanteada para ocupar el primer piso del macro, en el contexto de la muestra #espacio, curada por María Eugenia Spinelli. Bajo el título de Otro año de aire, Álvarez desarrolla el proyecto con la colaboración de un grupo de estudiantes de la Escuela de Bellas Artes de la Universidad Nacional de Rosario coordinados por Darío Ares.