Colección Castagnino+macro

El interés de Gruppalli está puesto en lo cotidiano a fin de poder pensar las relaciones entre los objetos y el espacio que los contiene. En este sentido, el vínculo del cuerpo humano con los elementos con los que coexiste habitualmente y la reconfiguración de la dinámica de lo diario es el punto de partida de esta obra perteneciente a la colección Castagnino+Macro.

Cada pieza de madera se encuentra realizada a partir de las medidas de las diversas partes del cuerpo del autor y de las distancias entre las mismas. Éstas se emplazan en el espacio generando una composición abierta con cierto sentido de circulación. Los objetos seleccionados, apoyados en el piso, la pared o sobre las estructuras de madera, son aquellos susceptibles de utilizarse con las manos sin que esta acción implique el uso de la fuerza. Por el contrario, representan liviandad. Acompaña (o no) la propuesta, una activación a cargo (o no) del artista en la que está prevista la ejecución de una serie de acciones: presentación de la obra y la acción a realizarse, lectura del diccionario del significado de alguna palabra vinculada con la obra, empañar el espejo, tocar la flauta, volverá poner en su lugar los objetos manipulados, entre otras. Durante ese momento, el cuerpo del autor es recortado por las estructuras, reconfigurándose en escultura de paso y revitalizando el tradicional concepto de esta disciplina artística.

De esta segunda capa de la obra, que es la activación, proviene la primera palabra que conforma su título. En palabras del autor, “[…] Un canto hecho de movimientos y relaciones entre un cuerpo y un grupo de objetos, algo así como una canción absurda que suena a un plato que se mueve o a una definición de la palabra reloj  leída de un diccionario.” Asimismo, —además de las referencias que pueden encontrarse en The idiot (1977) primer álbum solista de Iggy Pop— etimológicamente el término idiota refiere a aquellas personas a quienes no les importan los asuntos públicos sino solo los privados. Desde esta perspectiva, la obra de Gruppalli se construye a partir de sus propias medidas físicas y de sus objetos más cercanos. 

El nombre se configura entonces en el juego y la tensión entre la palabra “canto” (generalmente más vinculada a la idea de belleza) y el vocablo “idiota” (de uso peyorativo, además, en el habla cotidiano).


Octubre 2018