Colección Castagnino+macro

Montes i Bradley expresa que Musto se expresa con el grafito y la carbonilla con un lenguaje claro, preciso y sobrio. Así es en el dibujo de 1923, El lechero del barrio, donde la anécdota costumbrista ubica a nuestro dibujo como una pieza única en el marco de la numerosa colección de obras de su autoría que posee el museo Castagnino. La inspiración realista y las influencias que caracterizarían a su pintura persisten: la atmósfera de modestia y sencillez del ambiente habitado por el artista es enfatizada por la técnica directa y el tono espontáneo de la obra, organizada en una composición sostenida en la diagonal. Musto se centra en la imagen del animal y en el ordeñe, mientras una figura femenina y un niño observan la habitual actividad que se llevaba a cabo en las calles del suburbio rosarino durante la primera mitad del siglo.

La obra ha sido dedicada al entonces Secretario de la Comisión Municipal de Bellas Artes, Dr. Nicolás Amuchástegui en una época en la que ya se distinguían las obras de Manuel Musto en los salones contemporáneos. Ese mismo año Musto había participado con tres óleos del VI Salón de Otoño, en el que  Amuchástegui se había desempeñado como jurado y su óleo Tarde de Invierno había sido adquirido para la colección del Museo Municipal de Bellas Artes que había sido inaugurado en 1920.

 

Bibliografía

MONTES I BRADLEY, R.E. El camino de Manuel Musto, Rosario: Hipocampo, 1942.

SLULLITEL, I. Cronología del arte en Rosario, Rosario: Editorial Biblioteca, 1968.

PAGANO, JOSÉ LEÓN,  El arte de los argentinos, Buenos Aires: Editorial del Autor, 1937.

 

María de la Paz López Carvajal