Colección Castagnino+macro

La clausura de una muestra colectiva realizada en Mar del Plata, en 1969, en la que Orensanz presentó una serie de afiches con la leyenda “El pueblo de la Gallareta lucha por su única fuente de trabajo” llevó a la artista a la toma de conciencia sobre el poder de la palabra y el impacto directo que ésta provoca en el espectador, convirtiéndola desde entonces en insumo para su producción. 

En ese contexto puede leerse la pieza  perteneciente al patrimonio Castagnino+Macro que además forma parte de las derivas producida por Eros (1974). Obra paradigmática en el recorrido artístico de Orensanz, que guió todo su trabajo posterior. Planteada a modo de manifiesto y compuesta por 12 frases —número simbólico para la artista—, Eros condensa sus reflexiones sobre la condición humana, los modos de ser y estar en el mundo, y con otros.  “El pensar es un hecho revolucionario” es el enunciado con el que la autora dio inicio a dicho texto.

“Pensar es un trabajo que cada uno debe hacer todos los días. Pensar nos distingue como seres humanos (...) Pensar es considerar al otro (...) tener presente que cuando uno habla hay otro que escucha (...) Pensar significa libertad”. (1) 

Desde entonces, Orensanz ha replicado la proposición en distintos formatos, materialidades y tamaños, abriendo la posibilidad a diversas resignificaciones según sus contextos de presentación. Calada sobre aluminio, la frase de  la obra perteneciente a la colección del Museo se desarrolla sobre un soporte vertical. Solo uniendo las sílabas o las letras entre sí es posible rearmar la sintaxis y el sentido de la oración. Resultado de la construcción mental, política, cultural de cada espectador. Asimismo, el hecho de fraccionar las palabras de formas —a menudo de modo incorrecto según las normas de la Lengua— es una operatoria constante en su trayectoria que responde a su visión del mundo planteada en Fragmentismo (texto de 1978), en la que afirma que el hombre y su entorno son solo fragmento de un todo.

En su vasto itinerario, también cabe mencionar que esta frase inscripta sobre una placa de acero de curten, de dimensiones monumentales,  fue uno de los proyectos ganadores del Concurso Internacional Escultura Parque de la Memoria de Buenos Aires, en 1999. Consecuentemente, la obra fue emplazada en ese espacio público en 2010 como homenaje a las víctimas de los crímenes de lesa humanidad cometidos durante el golpe de estado de 1976.

 

(1) Marie Orensanz, Buenos Aires, 1999, texto inédito.

 

Octubre 2021