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La pintura San Francisco Javier en éxtasis integró la colección que Juan B. Castagnino formó en las primeras décadas del siglo XX. A medida que perfeccionaba su actividad, Castagnino orientó sus adquisiciones hacia firmas de grandes maestros italianos y españoles de siglo XVI y XVII, que registró cuidadosamente en un catálogo manuscrito.

Documentó sus cuadros, acrecentó su biblioteca con libros y revistas extranjeros y recogió opiniones de eruditos que garantizaban las autorías de cada tela de su propiedad. San Francisco Javier en éxtasis había sido atribuida a Alonso Cano en 1915 por el entonces director del Museo del Prado de Madrid, José Villegas. En un documento que se adjuntó al acta de donación, además de una escueta biografía del artista, puede leerse lo siguiente: ‘ Madrid, Febrero 19/15 – Hoy, la tal pintura s/ cobre, representando “San Francisco Javier” fue presentada en el Museo del Prado a su director, el eminente maestro don José Villegas, quien la reconoció como de Alonso Cano, diciéndome que “era pintura muy apreciable, de mano maestra, sobre todo el santo, muy símil a Alonso Cano, de quien bien puede ser, más que de ningún otro autor”-JBC’

Casi cien años mas tarde y luego de su investigación y restauración, la antigua atribución fue desestimada y fue hallada la estampa de escuela italiana que le sirvió de modelo, práctica común en los talleres de pintura que abastecían encargos no pocas veces sujetos a la exigencia devocional. Grabada en Roma, Italia, por el francés Benoit Farjat, la imagen es una copia de la pintura de Giovanni Battista Gaulli (1639-1709), realizada en 1676 para la capilla dedicada al apóstol de la India en la Iglesia de San Andrea del Quirinal en Roma.