Colección Castagnino+macro

Luego de sus “Objetos de amor y violencia”, y de su presentación en la Bienal de Venecia, en 1995, con la performance: “El límite”, Bony lleva a cabo la serie  “Fusilamientos y suicidios”. Con ella, da comienzo a un conjunto de fotografías baleadas al que pertenece El asesinato. Atravesadas por la muerte y la violencia como conceptos, en estas imágenes, el autor manifiesta sus modos de resistencia estética y política. Al mismo tiempo, también se hallan presentes tanto la cita a Lucio Fontana como las reflexiones sobre el tiempo.

En esta instancia, Bony elige un arma como medio para intervenir la obra, y al suicidio, como un acto de gran carga conceptual. “El sabe que sus fusilamientos operan como un juego ambiguo que le permite aparecer como víctima y victimario. Y es brutal. Su interés está alejado de lo estético y por eso sus trabajos se presentan como una visión de la realidad. Para el artista, los suicidios no son actos de cobardía como hace suponer la religión, sino de gran heroicidad. Pero las obras también funcionan como trampa. Se trata de una estrategia estética que le permite a través de una base sensible –alejada de algunas frías propuestas conceptuales- conectarse con el que mira”. (1)

Farina, Fernando, en De Memoria Utopías Suicidios, cat. exp., Rosario, Centro Cultural Parque de España, 7 a 29 de agosto de 1999.