Colección Castagnino+macro

En los primeros años de la década del 70, Padeletti acentúa las resonancias budistas en su obra visual, poniendo  mayor énfasis en el juego espacial en tanto el Budismo Zen considera el espacio como vacío y realidad última. En estos parámetros puede leerse esta obra, al igual que el resto del cuerpo que integra la colección Castagnino+macro. Fechadas entre 1997 y 1998, todas ha sido realizadas a partir de una serie de 1985. En ellas, es posible visualizar los ejes que signaron sus etapas anteriores: las leyes del azar (fines de los años 60) y la geometría aprehendida de Grela (fin de la década del 70). Elementos que se confugan a fin de reforzar el concepto de vacío mediante la disposición de formas simples sobre el espacio plano cuya referencia principal se encuentra en en las pinturas japonesas y chinas de paisaje de filiación taoísta y budista zen. En este sentido, “el fondo, el espacio vacío, predomina abiertamente sobre las figuras”.[1]

Estas pinturas de reminiscencias orientales tienen una importancia fundamental en las búsquedas tanto estéticas como metafísicas del autor, quien ha intentado transponerlas a un lenguaje contemporáneo sustituyendo sus íconos simples (montañas, cascadas, pinos y personajes) por formas “no figurativas o figurativas no imitativas”.[2]

[1]Hugo Padeletti, en Hugo Padeletti. Aproximación al vacío y otras imperfecciones-Collages (1979, 1985-86-87), cat. exp., Buenos Aires, O.E.A., 6 de abril a 12 de mayo de 1995, s. p.

[2]Hugo Padeletti, en Hugo Padeletti. Aproximación al vacío y otras imperfecciones-Collages (1979, 1985-86-87), cat. exp., op. cit.