Sede Macro
Del 06.05.22 al 04.09.22

Nombres de países

Caterina, Florencia

Foto de sala
Foto de sala
Montaje de obra
Montaje de obra
Montaje de obra

Nombres de países forma parte de la exposición Amig( )s del museoPodés visitarla en el tercer piso del macro (museo de arte contemporáneo de rosario). 


Nombres de países de Florencia Caterina es una instalación que ingresó a la colección del macro gracias a la donación realizada por Hernán Worthalter y promovida por Ángeles Ascúa en el año 2014, después del prematuro fallecimiento de la artista rosarina. En la nota de donación se consigna el ingreso de ocho banderas de tela sintética cosida sin detalles adicionales.

En diversas oportunidades se expuso la obra quedando a cargo de las y los curadores el diseño de montaje. Gracias al interés de personas amigas y colegas de Caterina que transmitieron al museo la inquietud de revisar el modo de mostrar la obra es que esta fue incluida en el programa “Casos. Preservación de obras de la colección de arte contemporáneo”. A partir de ese momento se desarrollaron una serie de acciones por parte del equipo de colecciones del museo que tuvieron como objetivo reconstruir la propuesta original de la artista, indagar en la historia de la pieza y trabajar en la conservación física de la instalación con una mirada transdisciplinar.

La obra había sido enviada por Caterina al LXVI Salón Nacional de Rosario, por ello el museo pudo rescatar de su archivo institucional la carpeta de postulación y un registro fotográfico de la sala. Además de este material, se contó con el generoso testimonio de la familia y amistades que ayudaron a reconstruir el diseño de montaje y el rico proceso de trabajo desarrollado por la artista. El montaje presentado en esta ocasión no está exento de variaciones propias de las particularidades del espacio. Se trata de una traducción de la propuesta original que interpreta y adapta las características del proyecto.

En el devenir de la investigación emergió un texto escrito por Lucas Mercado en relación a la obra y que Caterina había deseado incluir en la exposición pero que, por distintos motivos, no había logrado concretar. Por primera vez, presentamos en sala el texto que se incorpora definitivamente a la propuesta.


Agradecemos muy especialmente la colaboración de Ángeles Ascúa, Sol Pipkin, Lucas Mercado y Matías Pepe en el proceso de investigación de Nombres de países.


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Hacer con los dedos unos chasquidos

Cuando era más chica, de noche, me metía debajo de las frazadas y cruzaba un palo de escoba que hacía las veces de poste. Tenía una radio linterna con el dial desfasado y mientras escuchaba música hacía sombras chinescas, ninguna en particular. Me gustaba hacer como olas o bollos de dedos, la forma de un pelado con el cuero del coco arrugado y medio agruñonado, y a veces un ojo de zorro o lobo o perro, o algún animal que tuviera orejas y boca, o un cisne. Hacer cisnes era lo que mejor me salía. Las canciones eran fabulosas, de grupos que desconocía, me imaginaba que el cantante era distinto, porque era en la época que no había Internet. Me lo imaginaba de negro, con una camisa de jean encima que le habían cortado las mangas; me lo imaginaba parecido a mis amigos varones o a los novios mayores de mis amigas. Ponía esa radio al volumen justo pegada al oído para no despertar a nadie en la casa, pero en mi cabeza sonaba súper fuerte. Cuando se me cansaba el derecho pasaba al izquierdo y cada vez que daba una vuelta en la cama la señal se iba. Entonces, muy lento, con el dedo pulgar hacia girar levemente la ruedita hasta que sonara bien. Tenía que ponerle unas pilas enormes que duraban poco.

La única enciclopedia que hubo en casa la compró mi mamá a un vendedor ambulante que vendía enciclopedias en cuotas, era roja y en el medio tenía las banderas de todos los países. Jugábamos con mis hermanos a ver en cuánto tiempo encontrábamos qué nombre de cuál país correspondía a tal bandera. Era divertidísimo, pero con el tiempo adquirimos cierta práctica, entonces sabíamos qué ordenamiento tenían en la página y hacíamos trampa: por ejemplo decíamos nombres de países que no estuvieran y después de un rato alguno se arriesgaba a decir esa no está; o hacíamos como si leíamos en un costado de la página y decíamos el nombre de un país que estaba en la otra punta, entonces insistíamos en buscar en esa esquina hacia donde iba la mirada y en realidad nada que ver. La debilidad de mis hermanas eran los países de Europa del este, y la de mis hermanos los países con escudos. A mí particularmente se me mezclaban las tricolores: las rojas blancas azules, las verdes blancas naranjas; o si eran horizontales o verticales. Tenía una adicción por algunos colores, pensaba en las posibles uniones y mixturas, los desfases y arbitrariedades. ¿Y si fuese ésta con ésta? Como un lenguaje que iba mutando y en el que me sentía inmersa, un mundo del cual formaba parte.


Lucas Mercado

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Fragmento de la postulación enviada por Florencia Caterina al LXVI Salón Nacional de Rosario

TEXTO DEL PROYECTO
El texto se encuentra redactado en plural, parte de una necesidad de la autora de plantear la obra individual como construcción colectiva.

NOMBRES DE PAÍSES
Hace unos meses mirábamos los trajes de las de gimnasia deportiva de las olimpíadas, y nos dábamos cuenta que los colores de la tele son muy distintos a los de hace un par de años. Veíamos los colores de las gradas, del estadio, de las banderas, se ven muy zarpados. Nos dimos cuenta también que con esto del HD, va mejorando mucho la calidad de la imagen, que si los verdes, los violetas, hasta los flúor se ven así de saturados, no podíamos imaginarnos cómo se van a ver para los próximos juegos olímpicos, no podemos pensar una mejor calidad, pero siempre sabemos que ellos todo lo pueden mejorar.
Pensando en los países que se representan en los juegos, nos acordamos de las Colectividades, y de unos pantalones africanos que les compramos a un puestito de morochos grandotes que como no los habían dejado participar -porque debe haber pasado lo mismo que con los gitanos- se armaron un local afuera. Compramos esos pantalones súper coloridos y también les preguntamos: ¿estos los traen de allá? Y los tipos re tranca nos dijeron “africanos de Morón”.
Nos contó un amigo de Paraná, Lucas Mercado, que Entre Ríos fue una república independiente alguna vez, lo googleamos y dice así: “La República de Entre Ríos o República Federal Entrerriana fue un efímero estado provincial semi independiente integrante de las Provincias Unidas del Río de la Plata. Fue fundado por Francisco Ramírez en septiembre de 1820, y persistió hasta poco después de su muerte el 10 de julio de 1821. Cuando el 28 de septiembre de ese año Lucio Norberto Mansilla fue elegido gobernador de la provincia de Entre Ríos, la República Federal Entrerriana quedó formalmente disuelta. Pese a su nombre de «República», no constituyó un estado separatista, sino que el uso de la palabra estaba en contraposición a las ideas monárquicas predominantes en Buenos Aires.”
Claro que una república independiente no se hace así nomás. Claro que por ahí nuestro país se parece un poco a las flaquitas esas de gimnasia deportiva haciendo equilibrio.